Lo primero es limpiar y preparar los calamares. Para ello, los limpiamos bien, las aletas y patas o tentáculos también, y los lavamos bien por dentro bajo el grifo. También le quitamos la piel. Consultar con vuestra pescadería, porque la mayoría ya os realizan esta limpieza. Después de lavarlos, secarlos muy bien con papel de cocina.
Ahora vamos a preparar la salsa al ajillo. En un mortero añadimos los ajos pelados y cortados en láminas, y las ramas de perejil troceadas. Y trituramos, una vez estén majados añadimos el zumo de medio limón y unos 70 ml de aceite de oliva, mezclamos y reservamos.
A continuación cogemos los calamares limpios y secos, y los untamos con la salsa al ajillo. Cuando tengamos todos los reservamos y dejamos macerar unos 15 minutos para que se impregne bien el sabor y aroma del ajo.
Colocamos una plancha al fuego, a una temperatura alta. Le hacemos unos pequeños cortes en el cuerpo del calamar y los vamos colocando sobre la plancha caliente. Cuando veamos que van cogiendo color blanco le damos la vuelta hasta que estén hechos por completo. Un minuto y medio por cada lado aproximadamente. Si vemos que la plancha se queda seca, podemos añadir salsa de ajillo o zumo de limón.
El secreto es hacer primero el cuerpo del calamar y por último los tentáculos o patas del calamar y las aletas.
Cogemos un plato grande y vamos colocando los calamares, con sus patas al final del cuerpo. Colocamos una rodaja de limón para decorar, ¡Y listo! A disfrutar de estos deliciosos calamares al ajillo a la plancha.