En primer lugar, pelamos y lavamos las patatas. Después las cortamos en gajos pequeños.
En una sartén añadimos aceite de oliva para freír las patatas, cuando este caliente incorporamos las patatas y empezamos a freírlas a fuego medio-alto.
Mientras tanto, podemos hacer la salsa al cabrales que va a acompañar las patatas. Para ello, en una sartén pequeña a fuego medio, vertemos la nata líquida para cocinar y una pizca de sal.
Cuando comience a hervir bajamos el fuego al mínimo y añadimos el queso cabrales, migándolo poco a poco mientras damos vueltas. Seguimos removiendo con una cuchara de madera hasta que veamos que el queso se ha derretido por completo. En ese momento añadimos un toque de pimienta molida y apagamos el fuego.
Cuando las patatas ya estén fritas y a nuestro gusto, las sacamos de la sartén ayudándonos de una espátula o espumadera, y las colocamos en un plato con papel de cocina. Dejamos que escurra el aceite sobrante y retiramos el papel de cocina.
Ahora cogemos la sartén con la salsa de cabrales, la removemos, y comenzamos a verterla sobre las patatas fritas. ¡Y listo! Ya tenemos listas nuestras patatas al cabrales asturianas. Sírvelas y a disfrutar del sabor espectacular de esta salsa.